Piernas cansadas, hinchadas o con varices: qué puede estar ocurriendo

Este artículo tiene carácter informativo y divulgativo. No sustituye la consulta médica individualizada. Si tienes síntomas o dudas sobre tu salud venosa, consúltanos. Reservar primera visita →

Piernas de una persona caminando al aire libre junto al mar

La pesadez, la hinchazón y las venas visibles pueden relacionarse con la enfermedad venosa crónica, aunque no son síntomas exclusivos de ella. Repasamos qué significan, cómo se estudian y qué medidas pueden ayudar.

La pesadez de piernas, la hinchazón de los tobillos o la aparición de venas visibles son muy frecuentes. En ocasiones forman parte de una enfermedad venosa crónica; en otras, tienen un origen diferente o responden a varios factores a la vez.

Comprender qué ocurre en la circulación venosa ayuda a interpretar estos síntomas y, sobre todo, a evitar dos ideas demasiado simplificadas: considerar cualquier molestia en las piernas como un problema de circulación o pensar que las varices son únicamente una cuestión estética.

Con este artículo comienza también el Blog de Medirene: un espacio dedicado a explicar la salud venosa desde el conocimiento médico y la evidencia científica, con un lenguaje comprensible y sin perder rigor.

Cómo funciona la circulación venosa de las piernas

Después de llevar oxígeno y nutrientes a los tejidos, la sangre debe regresar desde las piernas hasta el corazón. Para hacerlo tiene que vencer, cuando estamos de pie, el efecto de la gravedad.

El sistema venoso cuenta con varios mecanismos que facilitan este retorno. Entre los más importantes se encuentran las válvulas venosas, que contribuyen a mantener el flujo en la dirección adecuada, y la llamada bomba muscular de la pantorrilla: al caminar, la contracción de los músculos comprime las venas profundas y favorece el desplazamiento de la sangre hacia el corazón.

Cuando existe una alteración mantenida del retorno venoso —por reflujo, obstrucción o una combinación de ambos mecanismos— puede desarrollarse hipertensión venosa, un elemento fundamental en la fisiopatología de muchas manifestaciones de la enfermedad venosa crónica.

Esquema de la circulación venosa de las piernas que compara el retorno
venoso normal, con válvulas competentes y bomba muscular de la
pantorrilla, frente a una alteración del retorno venoso con aumento de
la presión venosa

Piernas cansadas o pesadas: ¿pueden ser síntomas de enfermedad venosa?

Pueden serlo, aunque estos síntomas no son específicos de una enfermedad venosa.

Entre las molestias descritas en pacientes con enfermedad venosa crónica se encuentran:

  • pesadez o sensación de cansancio en las piernas;
  • dolor o molestias;
  • sensación de hinchazón;
  • picor, quemazón o sensación de calor;
  • calambres;
  • edema, especialmente alrededor del tobillo.

Algunas de estas molestias pueden acentuarse después de permanecer mucho tiempo de pie o sentado y mejorar con el movimiento, el reposo o la elevación de las piernas.

Sin embargo, ninguno de estos síntomas permite por sí solo diagnosticar una enfermedad venosa. El dolor, la pesadez o la hinchazón pueden tener también un origen musculoesquelético, linfático, farmacológico o sistémico, entre otras posibilidades.

Los síntomas aportan información, pero deben interpretarse dentro del contexto clínico.

¿Por qué pueden hincharse las piernas?

El edema aparece cuando se acumula líquido en el espacio intersticial de los tejidos.

Cuando su origen es venoso, el aumento de la presión dentro del sistema venoso favorece la filtración de líquido hacia los tejidos. Puede hacerse más evidente al final del día o después de periodos prolongados en bipedestación y disminuir con el descanso o la elevación de las piernas.

Pero no toda hinchazón de las piernas tiene un origen venoso.

El edema también puede relacionarse con alteraciones linfáticas, determinados medicamentos y algunas enfermedades cardíacas, renales, hepáticas o endocrinas, entre otras causas.

Por este motivo, una hinchazón persistente requiere interpretar tanto sus características como el contexto en el que aparece.

Señales de alarma: cuándo buscar atención médica

Una hinchazón que aparece de forma brusca, especialmente si afecta predominantemente a una sola pierna y se acompaña de dolor, aumento de temperatura o cambios de coloración, requiere valoración médica para descartar causas potencialmente importantes, entre ellas una trombosis venosa profunda.

Si además aparece dificultad respiratoria repentina, dolor torácico, desmayo o un deterioro brusco del estado general, debe buscarse atención médica urgente.

Estas situaciones son diferentes de la pesadez o hinchazón crónica que puede acompañar a la enfermedad venosa y no deben atribuirse automáticamente a unas varices conocidas.

Arañas vasculares, venas reticulares y varices no son exactamente lo mismo

Aunque habitualmente agrupamos todas las venas visibles bajo el término «varices», desde el punto de vista médico existen diferencias.

Las telangiectasias, conocidas habitualmente como arañas vasculares, son pequeños vasos intradérmicos visibles. Las venas reticulares son venas subdérmicas de mayor calibre, generalmente azuladas o verdosas. Las varices son venas subcutáneas dilatadas y tortuosas de mayor tamaño.

Todas ellas forman parte de las posibles manifestaciones del espectro de la enfermedad venosa crónica, pero su presencia y extensión no permiten conocer por sí solas cómo funciona el sistema venoso.

Puede haber personas con numerosas telangiectasias sin una alteración hemodinámica venosa relevante y otras con reflujo venoso o síntomas importantes cuyas manifestaciones externas son relativamente discretas.

Por tanto, lo que vemos en la superficie y la repercusión funcional de la enfermedad no son necesariamente equivalentes.

¿Las varices pueden ir a más?

La enfermedad venosa crónica puede progresar, aunque su evolución es muy variable y no puede predecirse de la misma manera en todas las personas.

Algunas formas leves pueden permanecer estables durante largos periodos. En otros pacientes pueden aparecer progresivamente varices de mayor calibre, edema persistente o alteraciones cutáneas relacionadas con la hipertensión venosa crónica.

En fases más avanzadas pueden desarrollarse cambios como pigmentación de la piel, eccema venoso, lipodermatoesclerosis y, en una proporción menor de pacientes, úlceras venosas.

Esto no significa que una persona con arañas vasculares o varices vaya necesariamente a desarrollar una enfermedad venosa avanzada. La evolución depende de múltiples factores y no puede determinarse únicamente por el aspecto externo de las piernas.

¿Cómo se estudia la circulación venosa?

La historia clínica y la exploración física constituyen la base de la valoración de una posible enfermedad venosa.

Cuando es necesario estudiar con precisión la anatomía y el funcionamiento del sistema venoso, la ecografía doppler es la principal técnica diagnóstica no invasiva.

Permite visualizar las venas y analizar las características y dirección del flujo sanguíneo. De esta forma pueden identificarse alteraciones como el reflujo venoso, la obstrucción o determinadas secuelas de una trombosis previa.

Sin embargo, no todas las personas que presentan pequeñas arañas vasculares necesitan necesariamente un estudio ecográfico completo. La indicación de una ecografía debe responder al contexto clínico, a los hallazgos de la exploración y, cuando corresponda, al tratamiento que se esté considerando.

Qué podemos hacer para cuidar la circulación venosa

El movimiento desempeña un papel fundamental en la fisiología del retorno venoso.

Caminar activa repetidamente la bomba muscular de la pantorrilla y reduce los periodos de inmovilidad. Como medidas generales, también puede ser útil:

  • interrumpir regularmente los periodos prolongados sentado o de pie;
  • realizar movimientos de flexión y extensión del tobillo cuando se permanece inmóvil durante mucho tiempo;
  • mantener una actividad física regular adaptada a las condiciones de cada persona;
  • mantener un peso saludable;
  • elevar ocasionalmente las piernas cuando existe edema o sensación de pesadez.

La terapia compresiva, mediante medias u otros dispositivos, desempeña un papel importante en determinadas situaciones clínicas, especialmente cuando existe edema o enfermedad venosa más avanzada.

No obstante, la compresión debe individualizarse. El tipo de prenda y el grado de presión dependen del problema que se pretende tratar y existen situaciones, como determinadas formas de enfermedad arterial periférica, en las que es necesaria una valoración previa.

¿Qué tratamientos existen para las varices y la enfermedad venosa?

No existe un único tratamiento adecuado para todas las formas de enfermedad venosa crónica.

El abordaje depende de los síntomas, la exploración clínica, la anatomía venosa, los hallazgos ecográficos cuando están indicados y las preferencias de cada persona.

Según el caso, pueden contemplarse medidas conservadoras, terapia compresiva y diferentes procedimientos dirigidos al sistema venoso superficial.

Entre ellos se encuentran la escleroterapia, utilizada en determinadas venas superficiales y telangiectasias, así como técnicas para tratar venas incompetentes de mayor calibre, entre ellas procedimientos endovenosos térmicos y no térmicos o la flebectomía.

La elección de una técnica no debería depender únicamente de qué vena resulta visible. La cuestión fundamental es determinar qué alteración existe, qué venas están implicadas y cuál es el objetivo del tratamiento.

Salud venosa: ni alarmismo ni banalización

Tener arañas vasculares no significa necesariamente padecer una insuficiencia venosa relevante. Tener varices tampoco implica que vaya a desarrollarse una enfermedad avanzada.

Pero considerar cualquier manifestación venosa como un problema exclusivamente cosmético tampoco refleja adecuadamente lo que conocemos sobre la enfermedad venosa crónica.

Entre ambos extremos existe un amplio espectro.

Entender qué síntomas pueden estar relacionados con el sistema venoso, diferenciar las manifestaciones visibles de las alteraciones funcionales y conocer las herramientas disponibles para estudiarlas permite abordar la salud de las piernas desde una perspectiva más precisa.

Ese será el propósito de este blog: traducir el conocimiento científico para comprender mejor antes de intervenir.


Artículo de información general. No sustituye una valoración médica individual. Texto pendiente de revisión por la autora antes de su publicación.

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Referencias científicas

  1. 1ESVS 2022 Clinical Practice Guidelines on the Management of Chronic Venous Disease of the Lower Limbs\ Ver referencia
  2. 2SVS/AVF/AVLS 2023 Clinical Practice Guidelines for the Management of Varicose Veins of the Lower Extremities, Part II\ Ver referencia
  3. 32025 SCAI Clinical Practice Guidelines for the Management of Chronic Venous Disease\ Ver referencia

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